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La amenaza es el recurso más burdo que un líder puede usar; es la demostración más contundente que está preso  en sus miedos; y  deja ver, que no es el líder adecuado para ese momento y circunstancias.

El escritor estadounidense galardonado con el premio Nobel de literatura, John Steinbeck, en una oportunidad escribió lo siguiente: “Comprendo que un sistema construido sobre un molde determinado trate de destruir el espíritu libre, porque éste representa una amenaza para su supervivencia. Por supuesto que lo comprendo, pero lo detesto, y lucharé contra ello para preservar lo único que nos diferencia de las bestias incapaces de crear. Si la gloria puede ser aniquilada, estamos perdidos.”

Cuando escuche o vea un líder nutrir su lenguaje de amenazas: Corra, no para huir, si no para buscar nuevas posibilidades de un liderazgo distinto, que se base en la suma y la multiplicación, y no  en la resta y división de las voluntades.  Nadie que tenga una posición que requiere liderazgo, y  se dedique a culpar y  amenazar a otros por lo que ocurre, merece ser seguido y mucho menos secundado.

Una cosa es amenazar y otra es actuar con justicia; mostrar el poder no incluye ser un brabucón en los micrófonos y las cámaras; nadie muestra su grandeza actuando con bajezas. Los líderes son aquellos quienes usan su poder para construir nuevas y mejores posibilidades; son fieles al actuar justo; y se hacen grandes por alcanzar una visión que eleva la dignidad humana, de quienes les siguen y adversan.

Sin amenazas

El líder que comprende la dimensión del desafío, consigue alternativas saludables y genera acciones eficaces, con ello estará debilitando las amenazas del entorno, sin necesidad de caer en el mismo juego perverso de amenazar. El líder que es capaz de construir a pesar de las circunstancias, habla más fuerte que aquel que se escuda en el chantaje.

Es inconcebible un proceso de liderazgo  sin oposición, estos, siempre sentirán las resistencias de diferentes actores, los no  creyentes se harán sentir y pondrán sus barreras de manera frontal; es decisión del líder como  responder a ellos, ya sea con inteligencia o con brutalidad, esto siempre marcará la diferencia.

El liderazgo como posibilidad creadora, invita cada día subir más el nivel de sus practicantes, para poder servir de ejemplo de una sociedad que se mejora a través de la comunicación civilizada; de la práctica de la inteligencia emocional y social; del hacer y lograr, más que del ofrecer; del edificar juntos soluciones y ciclos de expansión, que el vender mesías con discursos populistas.

Los líderes de  hoy, ya sea en el hogar, la iglesia, la empresa, el sindicato, el gobierno, la oposición, la junta de vecinos, el voluntariado, el salón de clases o, en cualquier otro ámbito  donde convivan personas que quieren estar mejor, les corresponde liberarse de la creencia que quien amenaza, grita, ofende y se burla de quienes le adversan, están mostrando su fuerza, la verdad, están dejando en evidencia sus miedos y sus miserias humanas.

Como líder o seguidor no permitas que te asuste  y mucho menos que te conquiste la amenaza, en esa acción no hay posibilidad de obrar  hacia el bienestar, y la consecuencia siempre será la desolación y la muerte moral.

Los líderes de hoy creen y  crean la convivencia a pesar de las diferencias;  cuando  se sienten amenazados, buscan soluciones; reconocen cuando les corresponde hacer enmiendas, asumen la responsabilidad, corrigen y nuevamente  invitan a la acción.  Hagamos que el liderazgo sea siempre más grande el miedo de los hombres.

 

Amancio Ojeda Saavedra

@amanciojeda 

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