Las estrellas han sido musa para muchísimas cosas, desde lo más romántico y poético, hasta lo más épico. Las estrellas  han servido para inspirarnos tanto en la oscuridad como en un día de luz, y las conseguimos en todas partes, en “El paseo de la fama de Hollywood”, en una canción o en la bandera de nuestra amada tierra.

En esta oportunidad me sirvo de las estrellas, definidas “como cuerpos de luz propia”, para plasmar la búsqueda humana; y reflexionar sobre ocho áreas de la vida, las cuales, cuando las conseguimos, nos permiten experimentar nuestra luz  y  vivir de manera más plena.

Las “Siete estrellas más una” a las que me refiero, y que invito a buscar con plena consciencia, son:

Servir: Vinimos al mundo  a servir a otros; quienes consiguen su misión en la vida, siempre la relacionan con poner sus talentos al servicio de la humanidad. Cuando se hace una actividad de servicio, que permite dar lo mejor cada quien, se siente una satisfacción indescriptible; por lo tanto, siempre conviene dedicarse a hacer las cosas que le apasionan y, que contribuyen con otros, para  lograr tener una conexión a un mundo más allá del Ego.

Transformación: El vivir se trata de evolucionar, para parecernos cada día más a lo que deseamos ser; la transformación humana implica pasos por la vida, que nos convierten en un crisol, para así poder demostrarnos de lo que somos capaces.  La evolución requiere una actitud de aprendiz permanente, para convertir nuestros defectos de carácter y nuestras incongruencias, en áreas luminosas.

Pertenecer: La pertenencia da arraigo. Estar atento  al  hogar, familia, organización y región donde están las raíces, es vital; valorar los espacios donde cada quien importa es saludable. Pertenecer es mucho  más que estar en un lugar de manera asidua, es hacerse sentir a través de la demostración de afecto, sobre la base de acciones. Apreciar, respetar y demostrar mi amor a eso a lo que pertenezco, donde he dejado mi aroma y mi  sudor, mi llanto y mis alegrías, es una forma de conquistar una estrella.

Salud: Compréndase que somos seres sistémicos; los pensamientos tienen relación e impacto con el actuar, los riñones y mucho más. Este aspecto de la vida, invita a mantenernos atentos a la salud mental, física y espiritual. Quien goza de salud, cuenta con la energía para ser y hacer.

Productividad: En el mundo en el que vivimos necesitamos producir de alguna u otra manera, produce el ama de casa, el estudiante, ese que  trabaja en la calle,  y la abuela que cuida los nietos; producir no  es sólo el proveer dinero, la persona productiva es aquella que genera valor, a través de una tarea que hace regularmente. Estamos convocados a conseguir una forma de ser  proveedores de bienestar, ganarle la carrera a la pereza y la inacción.

Libertad: Ese estado tan deseado, tan vendido, en ocasiones sentido, y tan necesario. No somos completamente libres, seremos dependientes de algo o  de alguien siempre; pero la búsqueda de la libertad individual, es un recorrido fascinante, el ir transitando por la vida, y  saber, que gracias al despertar de consciencia y el trabajo interno, cada vez se es menos dependiente de algo, le hará sentir libre, crecer, y oxigenará las fuerzas para emprender el desapego de otra cosa, de la que se es dependiente.

La paz: Parece que es tanto lo que tenemos que hacer a lo interno, además, de todo el alboroto del mundo que nos rodea, que la impresión es que ambas cosas nos roban la calma, nos secuestran la tranquilidad o nos expropian la paz interior;  eso  es sólo una ilusión o el consentimiento que damos. La paz interior viene a nosotros cuando tomamos la decisión de concéntranos con el ahora, y respirar profunda y calmadamente, hace distancia está tu paz.

La octava estrella, la más brillante, la más buscada y la que está más cerca, no puede ser otra que el “Amor”, comenzando con el amor propio; esa que es la causa y consecuencia del resto de lo que somos y hacemos; esa estrella que nos mueve y nos hace humanos, héroes y vulnerables; esa que se convierte en fe, en padres e hijos, en prójimo, en romance, y entrega. Quizás sea a esta estrella a la que el canta-autor español, Enrique Morente, le cantó  así:   “Estrella, llévame a un mundo con más verdades, con menos odios, con más clemencia y más piedades.” ¡Que viva el amor en nosotros!

Con respeto te pregunto: ¿Cómo vas en la búsqueda de estas estrellas? ¿Qué harás para encontrar las que te faltan? ¿Con quién compartirás la plenitud que te hace sentir esta búsqueda, y sus encuentros?

Mientras te dediques alcanzar estrellas, jamás te ensuciaras las manos de barro.

 

Amancio Ojeda Saavedra

@amanciojeda (Instagram y Twitter)

www.amanciojeda.com

amancio@alianzasdeaprendizaje.com

3 Comments

  1. Avatar Geyser Colmenares dice:

    Excelente artículo, querido Amancio ; cada estrella van de la mano….. muy bueno pregunta… que haré para buscarlas… en este momento voy a cerrar mis ojos y comenzar a transformar mis pensamiento… y lo bueno es compartirlas con todas las personas… y así podemos lograr tener una vida plena y mejor.. 😉 una abrazo grande , gracias!!!

    • Amancio Amancio dice:

      Querida Geyser, si tenemos claro el “qué” de lo que buscamos, las formas llegan, las formas fluyen, las estrellas irán mostrándote sus luces.

  2. Avatar sergio dice:

    Lei los temas y son palabras muy sencillas pero que abarcan todo un sistema de conocimientos acertado en cuanto a la productividad, un lenguaje sencillo que cubre las expectativas de cualquier usuario, gracias por el aporte Sr. Amancio, agradecido por sus mensajes

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